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Para entender de qué hablamos cuando nos dicen: dominio y alojamiento, debemos definir sus diferencias. En tal sentido, se conoce como dominio al nombre que se le da a la página web, mientras que el alojamiento es donde está almacenado.

Sobre el dominio

El dominio es el nombre que podemos memorizar de manera fácil que identifica el lugar donde tenemos almacenada nuestra página web. Un dominio está formado de dos partes divididas por un punto: el nombre y la extensión (por ejemplo: tumascota.es).

El nombre es la primera parte del dominio y es aquello por lo que queremos que nos conozcan. La extensión es la segunda parte y se utiliza para identificar qué tipo de dominio es.

Las extensión se clasifica en dos grandes partes: las vinculadas a territorios o países (es, it,…) y las enlazadas a organizaciones o grupos (com, net).

Sobre el alojamiento

El alojamiento es el sitio donde podemos ubicar nuestra página web. Casi siempre se trata de un espacio pequeño en el disco duro de un servidor que está conectado a Internet.

La información que coloquemos en el puede ser visitada desde cualquier sitio con conexión a la red.Entre los servicios que pueden brindar los alojamientos son: FTP, cuentas de correo, control de acceso, estadísticas de rendimiento o visitas.

Alguna de las características de los alojamiento son:

Espacio en disco: es el número de disco duro que tendremos para almacenar datos (correos, base de datos, código de la web, imágenes, archivos descargables).

Transferencia: es la capacidad de transferencia de datos, es decir, cada vez que alguien ingresa a nuestra página web, se consume una cantidad de bytes. Hay un máximo de bytes que se pueden consumir por mes y este valor es lo que indica la transferencia, por esto si nuestra página es muy pesada y recibimos muchas visitas, más transferencia debemos tener.

Tipo de software: la gran mayoría de los alojamientos poseen los servicios LAMP (Linux, Apache, MySQL y PHP). Es fundamental que sepamos qué software y versión necesitará nuestra página web.

Lo más común:

Compartido: un mismo servidor se almacena varias páginas web. Como ventaja podemos lograr tener unos costes muy bajos gracias a estar compartidos entre todos los clientes, por eso es la opción que más se usa por las pequeñas y medianas empresas.

VPS: es un servidor virtual. Brinda la sensación de poseer un servidor de forma exclusiva, pero la realidad es que de igual manera estaríamos compartiendo con otros clientes. Este tipo de alojamiento nos permite mucho control sobre el servidor, lo que nos puede permitir configurar el software, administrar varias cuentas y otros servicios personalizados.

Servidor dedicado: debemos disponer de un ordenador entero y en exclusiva. La ventaja que tendríamos es que  no compartiríamos y tenemos el control absoluto sobre el servidor. La desventaja es que significaría un coste mucho más alto.